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Los intríngulis de la Ley de radiodifusión y el rol del periodista

Para salir de la abulia informativa que acosaba a este blog y lo transformaba casi en un fotolog, dedicaremos unos párrafos al proyecto de Ley de Radiodifusión. Esta herramienta jurídica que se mueve en los dos elementos que movilizan a las sociedades capitalistas: la influencia y el dinero. El marco legal para una pelea abierta con mensajes subliminales evidentes.

Lo que movilizó esta entrada fue el artículo de Malas Palabras, que refiere a una nota de Jorge Fontevecchia, dueño de Perfil. Allí, sin tapujos, se grafica el escenario de la pelea entre el Grupo Clarín y el Gobierno, y las patas que mutuamente se quieren rebanar.

Según se infiere, Clarín buscaría diezmar el poder kirchnerista a través de su páginas; mientras que la dinastía K buscaría correr el colchón que provoca el negocio del cable, donde los influyentes medios del grupo siempre se reconfortan.

En esta disputa, Diego Rottman subraya lo ilógico y paradógico del escenario: que una radio produzca menos que un supermercado, pero que influya más que una telefónica multinacional.

En este contexto, podemos citar la reciente entrada de En el Medio Blog, cuya autoría coresponde a Ariel Glaz. Allí, en un análisis minucioso se revela que entre las publicidades del Gobierno por sacar adelante este nuevo proyecto de radiodifusión, existe un claro mensaje subliminal que señala quién es el enemigo del proyecto: el Grupo Clarín.

Lo cierto es que, en este marco -como siempre- se debate en la repartición de la torta. Si algo muestra el análisis de Fontevecchia es que en el caso puntual de la prensa, el dinero no necesariamente significa poder de influencia. Por ende, sacarle el colchón a Clarín no implica que se despedace al tocar el piso.

En esta distribución de tajadas dulces o saladas -depende de qué lado uno se encuentra- no se analiza el lugar del periodista. Tarea siempre librada al azar y que no merece, tanto para las empresas como para el Gobierno, la mínima atención.

Por ende, los medios de comunicación puede influir o no, se ricos o pobres, pero puede trabajar en ellos cualquiera. Desde un erudito doctor en materias de periodismo, prensa y comunicación, hasta el chofer de un gobernador.

La concentración de medios atenta la libertad de prensa, pero que personas que no conocen el ¿oficio o profesión? del periodismo, también. Un chofer está acostumbrado a levantar pasajeros en todas las esquinas. Una vez que llena su habitáculo, no para más hasta llegar a su destino.

Un periodista debe tener un lugar para todos, tiene que tener la capacidad de diferenciar, chequear fuentes y no contentarse con llenar sus espacios. Deber ir siempre más allá de lo evidente y si para es porque lo obligaron a hacerlo.

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