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La encrucijada del bloguer

Pareciera que cuanto más elogian nuestra bitácora, menos tiempo podemos escribir en ella. Ante el creciente murmullo virtual del acabose de los blogs, el entorno parece encaminarnos hacia él, intentando acabar con nuestro proyecto. Una conspiración imaginaria que sólo se resiste con la mera intensión de seguir siendo bloguer.

Las satisfacciones físicas de un bloguer son aún más esporádicas que la del periodista. Pocas son las visitas que muestra un contador, muchísimos menos son los comentarios que reciben las entradas y muy escasos los halagos o elogios verbales que pueden llegar.

Pero cuando algunas de ellas se acercan a través de un celular, o cuando un homo sapiens reconoce y relaciona a otro de su especie un con una bitácora, menos es el tiempo material que existe para dedicarle a un blog.

Allí es donde se presenta la encrucijada entre dedicar tiempo aquello que satisface económicamente y lo que genera placer intelectual. Lo utópico sería que ambas cosas se combinen, pero el blog sólo da lo segundo.

Por ello la insistencia de que estos medios tengan su fruto, en un contexto donde la misma blogesfera pareciera anunciar su propia muerte como lo hacen los periódicos.

Pero los panoramas son bien distintos: los periódicos tienen que “internetizarse” –si se permite el neologismo-, volverse más 2.0 y articular el producto de la celulosa con lo virtual.

En cambio los weblogs tienen que seguir siendo tales, contando lo que sucede en nichos, espacios reducidos, siendo y dando noticias, y dejando atrás el espacio egocéntrico que atraía a la mayoría de los usuarios e hizo de la herramienta un bum.

El éxito ahora es de las redes sociales, pero el bloguer no debe dejar que Facebook y sus adláteres hagan que las visitas, los comentaros y los halagos al blog sean cada vez menos.

Al principio era fácil adherir a la delirante teoría conspirativa que suponía que Google Analytics nos retaceaba las visitas porque estaba en contra de nosotros que, como siempre, pensamos que somos el centro del Universo.

Después dimos un argumento tan masivo como desopilante: La baja presencia de visitas que describía Analytics tenía por objeto que Google AdSense pague menos. Después, nos dimos cuenta que en realidad, quienes nos felicitaban no más que familiares o algunos amigos que ni sabían de la existencia de nuestra bitácora, sino fuera por nuestra insistencia a que la visiten.

El hecho es que, a pesar de la abulia escritural que ataca a PriXmA, seguiremos adelante con la bitácora siempre que los tiempos permitan publicar entradas que puedan ser de interés. No se deje llevar por la falta de continuidad. Si bien es uno de nuestros objetivos, solo el día que se transforme en un espacio real de práctica profesional se podrá combinar el placer con la obligación.

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